En el día a día de una clínica en México, tener un cuidado y prevención adecuado contra las Infecciones Asociadas a la Atención de la Salud (IAAS) o infecciones nosocomiales, es una prioridad. Sin embargo, para combatir estos problemas, primero hay que entender qué es y dónde se refugia. El control de infecciones es una estrategia integral de contención y aquí te lo explicamos mejor.
¿Qué son los patógenos y por qué nos importan?
Los patógenos son microorganismos, como bacterias, virus, hongos o parásitos que tienen la capacidad de producir enfermedades. En un entorno hospitalario, estos agentes pueden sobrevivir en superficies durante días o semanas.
Su peligrosidad radica en lo fácil que pueden transmitirse, basta un contacto indirecto o una partícula en el aire para que un patógeno pase de un residuo o una superficie a un paciente o al personal de salud.

5 Puntos de contaminación más frecuentes en infecciones
De acuerdo con la dinámica de las clínicas y hospitales en nuestro país, estos son los focos donde el riesgo biológico es más persistente:
1. Mobiliario de contacto frecuente:
Son los barandales de camas, teclados de estaciones de enfermería y botones de elevadores. Estos objetos actúan como estaciones de transferencia donde los patógenos saltan de mano en mano. En áreas de cuidados intensivos o en áreas aisladas la limpieza de las habitaciones debe ser rigurosa.
2. Dispositivos de acceso vascular y punzocortantes:
Las agujas y catéteres son las fuentes más directas de infección. Un manejo inadecuado tras su uso no solo pone en riesgo de punción, sino que deja expuestos fluidos que pueden contaminar toda el área de curación.
3. Unidades de almacenamiento temporal de residuos:
A menudo llamadas áreas de acopio, estos espacios concentran una carga bacteriana altísima. Si el almacenamiento no es hermético, el área se convierte en un foco de dispersión de aerosoles y malos olores que comprometen la bioseguridad del hospital.
4. Sistemas de drenaje y áreas húmedas:
Tarjas y autoclaves pueden albergar biopelículas, que son colonias de bacterias resistentes. En México, el manejo de desechos líquidos en áreas no adecuadas es una fuente común de contaminación cruzada.
5. Rutas de transporte interno:
El trayecto que recorre un residuo desde que sale del cuarto del paciente hasta el almacén final. Si el contenedor de traslado no es estable o las bolsas sufren goteos, se crean estelas de contaminación en pasillos y elevadores de uso común.
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Normativa de seguridad medica en México
Para mitigar estos riesgos, México cuenta con la NOM-087-SEMARNAT-SSA1-2002, la cual establece cómo deben clasificarse y manejarse los residuos peligrosos biológico-infecciosos (RPBI). Aunque en ese sentido, no solo basta que los residuos peligrosos tengan una buena gestión, parte de la seguridad real depende de la calidad de los insumos.
Mantener una bioseguridad adecuada requiere que los materiales de contención, como contenedores de punzocortantes o bolsas RPBI, posean características de alta densidad y cierres herméticos. Un insumo que se fractura o que no sella correctamente invalida cualquier protocolo de higiene, convirtiendo un objeto de seguridad en una nueva fuente de infección.
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Bolsas y contenedores para RPBI que cumplen con la norma
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